Argentina hoy , vista por un chileno

Compartimos esta columna publicada po el diario La Tercera, el sábado 7 de julio del 2012 , por sebastian  edwards.
 

La relación entre Chile y Argentina ha sido, siempre, complicada. Durante décadas los chilenos mirábamos a nuestros vecinos con una mezcla de admiración y envidia. Y no era tan sólo por la superioridad futbolística argentina. También tenía que ver con el desplante de los porteños, su arrogancia -verdadera o percibida-, sus artistas de calidad superior, sus carnes tan tiernas como sabrosas, esos chocolates suaves que se derretían en nuestras bocas, y la música maravillosa de Gardel, Soda Stereo, y Fito Páez.

Cuando yo era niño, viajar a la Argentina era todo un acontecimiento. Los afortunados se preparaban durante meses, y hacían listas de las cosas que comprarían, de los lugares a los que había que ir, y de las comidas que tenían que probar. Los más osados regresaban llenos de historias inverosímiles, las que casi siempre involucraban discotecas maravillosas -como el afamado Mau Mau-, o modelos espectaculares e inalcanzables. Pero eso no era todo: como ha dicho el novelista Mauricio Electorat, cuando llegaba el verano y las playas se llenaban de transandinos, muchos de nosotros temblábamos al pensar que “el argentino de rigor” podía robarnos a nuestras noviecitas.

En los últimos 15 a 20 años las cosas han cambiado profundamente. El complejo de inferioridad de antaño ha dado paso a una actitud de superioridad, y a un desdén que sin ser estridente, es palpable. Para la mayoría de los chilenos, Argentina ya no genera ni admiración ni envidia. Yo diría que el sentimiento mayoritario hacia la transandina república es de pena. Esa lástima o compasión que uno siente por los tíos viejos que alguna vez fueron exitosos y encantadores, pero que con el paso de los años se han transformado en seres roñosos y un poco patéticos.

Prácticamente todos los días del año la prensa chilena da cuenta de un nuevo ranking que demuestra que Chile está por encima de la Argentina. Titulares a ocho columnas informan que nuestro país es menos corrupto (Transparency International), tiene mejor educación básica (prueba PISA de la OECD), da más facilidad a los emprendedores (Doing Business del Banco Mundial), y cuenta con mejores universidades (Times de Londres).
Hoy en día, y con las importantes excepciones del fútbol y el cine, los chilenos miran a Argentina hacia abajo.

mas adelante agrega :

… Ahora no es, como lo percibía Sarmiento, un conflicto entre la culta población urbana y los toscos del campo. Ahora el conflicto es entre una clase política mediocre y rapaz, y el ciudadano medio que aspira a vivir en un país ordenado y predecible, donde pueda desplegar sus talentos, dar rienda suelta a su creatividad, y criar a su familia en un ambiente de mínima seguridad.

UN EQUILIBRIO INESTABLE

Hace unos días le escribí a un amigo argentino que vive en Europa, y le hablé de la vigencia del dilema de Sarmiento. Me contestó de inmediato, diciéndome que temía que la barbarie llevaba todas las de ganar. Luego parafraseó a Porfirio Díaz y dijo, “Pobre Argentina, tan lejos de Dios, y tan cerca del Diablo”. Yo no supe a quién se refería con eso de Satanás, pero por prudencia decidí no preguntarle.
Pero la verdad es que yo no estoy tan seguro de que la barbarie lleve ventaja. Más bien me parece que hay un empate; una suerte de equilibrio frágil que podría resolverse en una dirección u otra.

Es verdad que la situación política es caótica y que el autoritarismo del gobierno de Doña Cristina Fernández es aterrador. También es cierto que los gobiernos K han seguido una política económica desastrosa, y que el país camina hacia adelante sólo gracias a los altísimos precios de los commodities. Argentina es el único país de la región donde hay mercado negro para el dólar, donde se falsean las estadísticas, y donde se usa un sistema burdo de prohibiciones mañosas para controlar las importaciones.
La barbarie también se presenta en la inseguridad y la violencia. La vida es completamente impredecible. Nadie sabe si los vuelos van a salir el día presupuestado, o si habrá cortes de ruta, o si los sueldos y aguinaldos serán pagados en el momento convenido, o si volverán a aparecer las monedas regionales -en la provincia de Buenos Aires ya se habla del regreso de los tristemente célebres Patacones.

No hay respeto por la legalidad, el estado de derecho es ignorado, y los derechos de propiedad son violados en forma repetida. Peor aún, la clase política está convencida de que existe una conspiración cósmica en contra de la Argentina.

Este auge de la barbarie política se explica, en parte, por el calendario electoral. De acuerdo con la legislación actual, ninguno de los tres políticos más importantes del país -la Presidenta Fernández, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, y Mauricio Macri, el jefe del gobierno de la ciudad de Buenos Aires- pueden reelegirse. Vale decir que para seguir en política y teniendo poder tienen que buscar otro puesto o tienen que cambiar las reglas para lograr la reelección. Este es un panorama que, por definición, crea una enorme inestabilidad.

Entre tanta barbarie brilla la civilización.

Todo lo anterior es cierto. Pero también es verdad que detrás de esa barbarie política hay una nación de seres extraordinariamente civilizados, cultos, amables, creativos, llenos de bondad y sentido del humor.
En una visita reciente a Buenos Aires volví a maravillarme por la calidez de la gente. Me perdí durante horas en librerías atiborradas de compradores y repletas de novedades que uno ni sueña con encontrar en Chile. Comí en restaurantes de calidad, con un nivel de servicio extraordinario. Me alojé en dos hoteles que están, sin duda, entre de los cinco mejores del continente. El profesionalismo de los que ahí trabajan contrasta con la improvisación chilena en todo lo que tenga que ver con turismo y la industria de la hospitalidad.
En tan sólo dos días vi tres exposiciones maravillosas. La que más me impresionó fue una, en el Museo de Bellas Artes, sobre arte cinético argentino de los años 1960. En una muestra muy bien curada y pulcramente presentada, pude volver a constatar la originalidad de Julio Le Parc y la delicadeza de la obra de Eduardo Mac Entyre.
Pero lo que más me impresionó fue el nivel de hastío de la gente con los políticos. Taxistas, dependientes de tiendas, mozos de restaurantes -los más cultos del planeta, sin lugar a dudas-, estudiantes, y pensionados coincidieron en decir que estaban hartos con la corrupción, el desorden, y el abuso. Lo escuché en distintos barrios, y de muchísimas personas que se autodefinían como progresistas e, incluso, como peronistas. Cada vez más gente reconoce que el modelo K está agotado. Algo, dicen, tiene que pasar.
La tragedia Argentina siempre ha sido que el todo sea menos que la suma de las partes; que tanta gente civilizada sea gobernada por tanto político bárbaro. Si el nivel de hastío sigue subiendo, y el gobierno insiste en su populismo autoritario -ambas cosas muy probables-, es posible que las fuerzas de la civilización se unan y que ejerciendo sus derechos le pongan atajo a la barbarie.

 

Fuente: BLOG EL RINCON DEL GUARI

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11 Comentarios

  1. Estimado,
    por lo que escribe el autor puedo darme cuenta que obviamente no vive en Argentina, ya que tiene una mirada muy somera de la idiosincracia y naturaleza del argentino. Es un análisis teñido por la misma soberbia de la cual hace alusión . Dice que Chile tiene mejor educación, mejores universidades? mmm eso no resiste analisis. La verdad me parece que se ha quedado con la temperatura de una charla de 30 minutos y no ha ahondado en lo que subyace a tanto reclamo y critica del argentino. En fin, sus críticas al gobierno de Cristina, denotan su tendencia hacia el capital, la cual choca con una Argentina que para mi (como Chileno) tiene como norte la justicia social y el bienestar de sus ciudadano, independiente si esta en el camino correcto o no. Esto difiere DIAMETRALMENTE con la bsuqueda del Chileno, quien busca su propio beneficio como fin ultimo.

  2. Concuerdo en algunos aspectos sobre lo que esta ocurriendo en Argentina. Pero hay que rescatar las cosas buenas, que las hay. Los malos y corruptos políticos los encontramos en todos los países, basta con fijarse en nuestro país, y los encontramos. Rescato que Buenos Aires es una ciudad maravillosa, la estructura europea que tiene te envuelve, el caminar se hace incansable, y la vida diurna y nocturna en familia es sorprendente. Es lo que le falta a Santiago, voy a culpar al frío en invierno que hace que todos se acuesten o estén en casa temprano Las cosas negativas que tiene, hay que superarlas, tratar que no afecten tu vivir. Bs. As. nos vemos pronto.

  3. Es necesario reproducir estas barbaridades?
    Y bueh es edwards…
    Ya a los chilenos les cuesta entender la idiosincracia y la politica argentina, vamos a esperar que un edwards la entienda?

  4. Si Señor chileno! usted es mejor, me alegra de ayudarlo con lo que quiere oir….

  5. ES TRISTE ESCUCHAR COMO ESTE PERSONAJE NOS CATALOGA A LOS ARGENTINOS, YO VIVO EN CHILE HACE MUY POCO Y NO TENGO NADA QUE DECIR DE MIS HERMANOS CHILENOS Y CONCUERDO CON LA MAYORIA DE LOS OPINANTES LO QUE DICEN CONRESPECTO A LAS POLITICAS TEMA QUE NO VOY A DISCUTIR . . . . . . PERO YO TAMBIEN SOY ARGENTINO Y TGE ASEGURO QUE NO SOY COMO VES DESCRIBIS A MIS COMPATRIOTAS, QUE TRSITE LO QUE DICES, SIN EMBARGO PARA MI SANTIAGO TIENE LO SUYO, AMI ME ENCANTA YO DIJE QUE ES UNA CIUDAD HECHA PARA MI . . . JEJEJEJEJ ME ENCANTA SANTIAGO Y SU GENTE . . . CON SUS DEFECTOS Y VIRTUDES . . . ME ENCANTA, LOS QUIERO A TODOS LOS CHILENOS

  6. No sean tan susceptibles. Es la mirada de una persona. Yo mismo concuerdo con muchas de las cosas que nombra ahí (viví en Argentina).
    También dice atributos buenos del país, pero como buenos argentinos, se parece que se enfocaron únicamente en lo malo y lo tomaron personal.
    Buena nota.

  7. vivi en arg por 2 años, y las cosas que se escribieron en esta nota es la verdad de la nacion hermana, vivir en arg es sumanente inestable, aunque tenemos que reconocer como chilenos de las coss buenas que tiene la arg, una ves escuche de un arg, decir que el problema de arg, son los argentinos mismos. la mentalidad de nuestros hermanos de que todo sea gratis los ha hecho llegar a la ruina esconomia, espero que salgan adelante y que el gobierno corrupto que tienen pueda cambiar.

  8. Es muy difícil, para algunos chilenos, comprender otra forma que no sea la de vida neoliberal o, si se quiere, la darwinista de “la ley del más apto”.
    Lo dice Eduardo al considerar como erróneo el hecho de que “todo sea gratis” (que no lo es)
    Se habla de la corrupción en Argentina. Pero qué decir de un pais, como Chile, que tuvo a un dictador -Pinochet- como “senador vitalicio”, donde un presidente es un multimillonario integrante de una selecta minoría dirigente. Un pais que, uno supone, contribuye con sus impuestos, pero que no puede otorgar una mínima salud y educación gratuitas. ¿dónde van a parar esos impuestos? ¿a los pobres? ¿a las armas?
    Chile no es “eso” que nos quieren vender nuestros neoliberales políticos. Chile es un sinfin de máscaras que se van cayendo, poco a poco, para mostrarnos una falsa y triste realidad -que nos atañe a toda Latinoamérica por igual-
    Chile es un hermoso pais con grandes errores estructurales, de pensamiento seudodictatorial enquistado en la población, que aún añora al tata Pinochet, que aún consiente la represión policial, con un sistema social un tanto endeble, dirigido por un grupo político acotado que sólo busca mantener el status quo actual, de prevendas para unos pocos.
    Un pais solidario en general, pero con un pensamiento anclado en los viejos tiempos, del odio al comunismo, de la aceptación del neoliberalismo derechoso del sálvese quién pueda -el rico-. Una sociedad celosa de los profesionales de otros paises que se integran al “mercado” chileno que, por privado y redituable, es un botín muy codiciado.
    Chile es un pais ordenado, si, pero a los golpes de las cachiporras carabineras, de los chorros de las bombas disuasiorias de manifestaciones.
    Sólo bastará sentarse a esperar cómo se han de seguir cayendo las mentiras del gobierno, que ha confundido a unos cuantos.

  9. Javier: tú, evidentemente, eres chileno. La vieja treta de endulzar el oido argentino con palabras y acotaciones positivas, para luego, atacar con críticas, en muchos casos, sin sustento, es un ardid vil, y más viejo que la tierra. Lo usaban los artistas, en la antigüedad, con el fin de captar la atención de sus posibles mecenas. Se llama captatio benevolentia.
    Continúen con su estabilidad -como dice Eduardo- a base de golpes, acallamientos e injusticias sociales. Dejennos a los argentinos entendernos con nuestros problemas, que denotan nuestra imperfección. Sigan manteniendo la tan anhelada y manifestada perfección social que sólo ustedes se creen

  10. Para Edwards: seguramente, si voy a Chile e indago en un determinado grupo social, voy a percibir el mismo hastío del chileno hacia gente como vos o como Piñera, y toda esa atmósfera de “barbarie capitalista” que traspasa la cordillera. Tal vez, esa gente decida terminar, de una buena vez, con esa atmósfera asfixiante y haga del hermoso Chile, un pais más vivible.

  11. Y Chile tampoco genera ya envidia. Sólo la tristeza de que, aún, con muchas verdades reveladas, muchos chilenos siguen ufanos en su burbuja de falsos logros

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