Estudiante mapuche se prostituye para finalizar sus estudios en Buenos Aires

Por @pedroalvarado01

Es difícil creer que existan miles de chilenos que deben alejarse de sus familias para obtener una educación de calidad y gratuita.

prostitucionLas historias y vivencias son diversas, muchos de los estudiantes que deciden cruzar la cordillera por una educación superior, son financiados por sus padres o tutores, que mes a mes les envían remesas para costear una residencia, hostel o departamento, esto último es lo más añorado por los futuros profesionales.

Los más afectados son los que no reciben ayuda familiar, este porcentaje debe compatibilizar el estudio con el trabajo, las largas jornadas universitarias que ocupan al estudiante, que en ocasiones genera que deciden abandonar sus quehaceres académicos y enfocarse solamente a trabajar o simplemente regresar a Chile. Otros persisten y logran realizar ambas actividades, pero dejando de lado la vida social y amorosa.

Abusos, golpes y balas la alejaron de su país

Micaela una joven de 23 años oriunda de la novena región de Chile, quien al momento de cruzar las primeras palabras nos relató que su niñez la vivió entre balas y golpes de Carabineros que llegaban dos veces por semana al pueblo, donde ella nació y compartió junto a sus abuelos mapuches, el resentimiento de esta joven hacia la sociedad chilena es latente, desde niña sintió el rechazo, discriminación y maltrato, y más aún, cuando se enteró que sus padres fueron asesinados en un confuso incidente con las Fuerzas Especiales de Carabineros. Micaela no tiene buenos recuerdos de las tierras de sus ancestros, comenta que fueron momentos traumáticos por todo lo tuvo que vivir, asegura haber recibido abusos sexuales por parte de efectivos policiales en innumerables ocasiones – cuando tan solo tenía 10 años-, momentos de angustia que luce con tristeza y rabia al momento de recordar su infancia vivida en las tierras de la Araucanía.

El sueño de una joven mapuche

A los 18 años tomó sus pertenencias y se consiguió trabajo de mesera en un conocido restaurante de Temuco, donde reunió 550 mil pesos chilenos, que le permitieron costear un pasaje en bus y pagar tres meses de alojamiento en un hostel de señoritas en la capital argentina, donde compartió habitación con cinco mujeres que también pretendían ingresar a la prestigiosa Universidad de Buenos Aires.

Pese a los tristes episodios que le tocó vivir, Micaela siempre pensó estudiar para poder ayudar algún día a sus abuelos. Lo malos momentos ya quedaron en el pasado, sus primeros meses fueron de adaptación, acompañados de preocupación, porque cada día que pasaba sus ahorros disminuían. En ese momento conoció a un joven encargado de una pizzería, el que la ayudó a conseguir un empleo de medio tiempo, lo que subsanaba los gastos extras que había realizado. Que más que gastos extras eran, artículos necesarios para cualquier mujer: toallas higiénicas, pasta dental, jabón y shampoo. En aquella pizzería trabajó dos meses, luego consiguió un empleo de mesera en un bodegón del barrio de Almagro, el dinero era suficiente para costear todas sus necesidades básicas, pero no le permitía complementarlo con el estudio.

Noches en Buenos Aires

Pasaron siete meses para que la joven mapuche decidiera dejar de trabajar y dedicarse nuevamente de lleno a sus largas jornadas de estudios, el dinero le alcanzaba fácilmente para sobrevivir, dos o tres meses, fue en ese último mes que conoció a una colombiana, que se transformó en su pilar afectivo. La lejanía de sus seres queridos, provocó que ambas extranjeras sean inseparables, lo que también incluía salidas nocturnas, en una de esas noches de jolgorio asistieron a una fiesta en el barrio de Palermo – conocido por sus bares y discoteque-, fue allí donde comenzó su nueva vida entre frialdad, famosos y dólares.

Pasadas las 3 de la mañana son invitadas al Vip, es en aquel sitio donde conocen a un proxeneta, que se presentó como promotor de artistas. Después de bailes y tragos junto a un grupo de jovencitas terminan en un lujoso departamento del sector de Puerto Madero – zona acomodada de Buenos Aires -, la estudiante de medicina se cautivo con la oferta que le hizo, el supuesto trabajador de espectáculos, que en reiteradas ocasiones le susurraba al oído que con su juventud y belleza podría estar viviendo en un lugar, igual o mejor al de él. Fue en ese momento cuando le plantea con suaves artilugios, pero a la vez directas palabras, que si deseaba tener una situación económica estable, la invitaba a que sea parte de su staff de chicas vips.

Micaela cansada de la miseria, entendió la oferta y aceptó. Desde ese entonces ejerce la prostitución Vip, donde convive a diario con políticos y deportistas que requieren sus servicios sexuales.

Prostitución y estudios

Como es el caso de Micaela que en sus primeros dos años en Buenos Aires si pudo compatibilizar sus estudio con el trabajo. Pero luego tuvo que abandonar uno de ellos y dedicarle jornadas completas a la universidad. Lo que la llevó a conocer un nuevo mundo, un mundo oculto, llamado prostitución que le ha permitido seguir sus estudios y costear un alquiler y vivir cómodamente en la capital argentina. Comercializa su cuerpo con desconocidos que la contratan como “dama de compañía”, asiste a eventos de alto nivel y luego debe permanecer en el departamento u hotel, donde el asiduo consumidor de prostitución desee.

-¿Cuándo decidiste realizar tus estudios superiores en Buenos Aires?

– Una amiga me comentó que en Argentina la educación era gratuita, algo que no creí en primera instancia. Averigüé en internet y era cierto. En ese momento lo vi como única opción y no lo pensé dos veces.

-¿Qué año Medicina estás cursando?

– Voy en 4to año, iría en 5to pero el CBC (Ciclo Básico Común) dura un año.

-¿Tienes contacto con tus abuelos?

– No tengo contacto porque ellos no tienen teléfono, pero sé que están bien por una amiga que me cuenta por Facebook, ellos siempre me envían cariños. Los extraño mucho, espero viajar muy pronto para abrazarlos y regalonearlos.

-¿Qué recuerdos tienes de los Carabineros?

– Que mataron a mis padres, siguen maltratando a mis abuelos y amigos, los recuerdos que tengo de ellos son de asco, ellos abusaban de mí, yo siendo una niña. Sabían que nunca me crearían por ser mapuche, lo más triste que son amparados por el Estado chileno.

-¿Tus abuelos o familiares realizaron las denuncias por la muertes de tus padres?

– Si, mis abuelos siguieron un juicio, pero eso nunca quedo en nada.    Carabineros presento un escrito que decía que la muerte de mis padres, fue porque mis padres llevaban consigo armamento bélico miliar. Algo que no es así, a penas teníamos para comprar harina y té. En Chile existe justicia para algunos, ojala esto cambie algún día.

-¿Sientes que en argentina hay menos discriminación hacia los pueblos originarios?

– Me he sentido más cómoda en Argentina que en Chile, siempre he pensado que los chilenos no aceptan sus orígenes, sabiendo que un gran porcentaje tiene sangre mapuche o de otros pueblo. La separación social que se vive en Chile es culpa de los políticos y de los medios de comunicación.

-¿Qué sentiste cuando te encontraste sola y sin dinero?

– Lloraba tardes completas, no quería regresar a Chile. No quería abandonar mi sueño de estudiar, pero todo se estaba complicado y era el camino que más se acercaba. Sin trabajo y sin plata, no podía seguir estando en Buenos Aires. Fueron días atroces, todo salía mal, en la residencia que vivía estaba plagada de cucarachas, la encargada no lo importaba ni menos a los dueños, era un problema tras otro. Muchas veces no comía nada en días, tomaba mate y mucho agua. Pero siempre pensé en no rendirme.

-¿Crees qué si en Chile existiera educación gratuita no habrías llegado a prostituirte?

– Si fuera gratuita estaría estudiando en la UFRO (Universidad de la Frontera de Temuco), pero no me cuestiono eso, Chile no va a cambiar, seguirá liderado por los empresarios que manejan el país, y seguirán golpeando a mi pueblo.

¿Te acercaste al Consulado de Chile en Buenos Aires? ¿Cuál fue la respuesta?

– Cuando me sentí extremadamente sola y sin plata, fui a preguntar al consulado si existía algún tipo de ayuda y me dijeron que no, que el consulado no era el Hogar de Cristo, nunca más fui.

-¿Hace cuando ejerces la prostitución?

– Desde hace un poco más de tres años. Para nada me enorgullece, nunca me imaginé que iba a tener que vender mi cuerpo para poder estudiar y vivir.

-¿No tienes miedo de contagiarte de alguna enfermedad venérea?

– Sabes, soy muy preocupada de todas las enfermedades que estoy expuesta, por lo mismo siempre me preocupo de que mis clientes utilicen preservativos y frecuentemente voy a realizarme exámenes.

-¿Cuánto ganas a la semana?

– Es relativo porque hay semanas que no trabajo, pero un promedio de 700 a mil dólares semanales.

-¿Has tenido novios?

– Con este empleo es imposible tener un novio, si he tenido recurrentes citas con algunos clientes que me han ofrecido estabilidad económica.

-¿Te has enamorado?

– Si, cuando era niña tuve un pololo, son esos pocos recuerdos lindos que tengo de mi niñez. Una vez comencé a sentir cosas por un cliente, pero él dejo de llamarme y nunca más lo vi.

-¿Qué te han ofrecido?

– Que me vaya a vivir con ellos, que tendré una vida de lujos. Pero sabes ese tipo de personas mayores buscan a jovencitas para que compartan un tiempo con ellos y luego las desechan, y buscan a otra.

-¿Cuál es el nivel socioeconómico de tus clientes? ¿Concurren famosos?

– Los clientes son adinerados, tienen un buen pasar económico.  Muchos  de ellos tienen esposas e hijos. Empresarios, futbolistas y gente que a diario aparece en televisión. Se preocupan mucho de la discreción y que no llevemos celulares al momento de intimar.

-¿Podrías nombrar a algún famoso?

– Me encantaría, pero al momento de ingresar a la agencia, es lo primero que nos dicen. Si, se llega a filtrar el nombre de algún cliente. Corremos serios riegos.

-¿Qué riesgos?

– No pueden llegar a matar, te estoy hablando de gente muy famosa y con mucho poder. No vale la pena hacerse famosa por ser prostituta, ni menos meterte con ellos. Sería la única que perdería, no ellos.

-¿Qué es para ti la prostitución?

– No quiero bajarle el perfil ni nada, pero para mí es mi trabajo que pienso dejarlo muy pronto, no es para nada lindo acostarte con alguien que no te gusta, ni menos sientes nada por él. La prostitución es poder, drogas y dinero. Nada más que eso, no es lindo.

-¿Nunca pensaste en otra opción de generar dinero?

– No sé si era la única opción que tenía, pero si tienes hambre y tu vida es una encrucijada al momento de abrir los ojos, piensas en todas las posibilidades que se te pueden presentar, por lo menos yo pienso así. Muy pronto me alejaré de este mundo, ya lo he pasado tan mal desde niña que sé olvidar o almacenar en mi cabeza las cosas malas que han tocado vivir.

-Tus compañeros de universidad saben a qué te dedicas

– Mis compañeros en la facultad no tienen idea de mi doble vida, ellos piensan que mi familia me apoya con dinero mensualmente”.

-¿Qué les dirías a las jóvenes que han pensado en ejercer la prostitución?

– Nunca recomendaría vender el cuerpo, no todas las personas pueden lidiar a diario con desconocidos que te tocan y luego prácticas sexo con él, por ni un motivo lo recomendaría. Estoy juntando dinero y muy pronto dejo la agencia y pretendo comenzar algún negocio de ropa.

-¿Consumes drogas o consumiste? ¿Por qué?

– Fumo marihuana, nada más. No te voy a mentir si he consumido pastillas y cocaína, pero son drogas que te dañan y te hacen perder la cabeza, y yo ya no puedo seguir perdiendo la cabeza.

-Piensas quedarte en Argentina

– Si, argentina se transformó en mi país, como muchos chilenos que he conocido. Muchos de ellos pretenden quedarse a vivir y formar familia en este país, y yo no soy la excepción. Además convalidar el titulo de medico es un lio, tampoco me gustaría ejercer en Chile.

¿Qué les podrías decir a las personas que lean está entrevista y juzguen la manera que te ganas el dinero?

– Que es fácil criticar, pero si estuvieran en mis zapatos quizás lo entenderían. El chileno siempre habla, sea bueno o malo. Quizás no fue la mejor forma de buscar una alternativa, pero ya la tomé, y nunca recomendaría a nadie llevar está vida. Aunque no lo crean no es fácil, no culpo a nadie es lo que me ha tocado vivir. No es recomendable para nadie vivir llena de temores.

Fuente: ChilenosEnArgentina

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